jueves, 30 de agosto de 2007

Los Cuatro momentos (Fragmento Cap. 12)

Otro modo de enfocar el grande y conflictivo tema de la inteligencia y quizá más contemporáneo y afín con aproximaciones psicoanalíticas y sociales es arriesgar este diagrama que proponemos.

En 1) ubicamos al sujeto enfrentado al complejo – quizá absurdo u obstruso – mundo de la realidad físico – cósmica tal cual se nos da. El hombre se enfrenta con las cosas del mundo natural y con los de su propia cultural cosecha.

Quizá dos niveles de empiria y ciencia y otro de metafísica podrían diferenciarse.

Aquí se inserta el fundamental y actual capítulo de la relación hombre – técnica.

En 2) el sujeto se enfrenta con el otro gran complejo – y quizá también absurdo y obstruso - el mundo de los Otros Hombres.

Quizá después de examinar “científicamente” - , clínica, fisiológica, psicológica y sociológica o históricamente al Otro – el hombre sujeto recae en una idea soporte, hipótesis, utopía o fantasía de caridad, pasividad, amistad, justicia y competencia que lo acerque a su Otro; lo reconcilie con el Otro y con él mismo y recuerde las palabras de Jesús, de Buda, de Lao Tzé o de algún hombre bueno y piadoso que pueda aun sobrevivir.

En 3) el sujeto – aleccionado por el psicoanálisis se enfrentará con aquel extraño habitante de su subsuelo, poco a poco el subyacente irá tomando cuerpo dentro del cuerpo del hombre; irá pronunciando su palabra, su mensaje, dirá su verdad por cruda que sea. El inconsciente seguramente, bien cuestionado, será impiadoso con la verdad y el sujeto crecerá y sabrá del misterio oculto en su interior.

En 4) el sujeto – finalmente – deberá quiera o no quiera – enfrentarse con él mismo y sin más, como totalidad posible.

Sólo él comprenderá oportunamente que todo está y comienza y termina ahí, en él mismo.

Quizá entonces tan sólo le queden las palabras de algunos sabios –los Estoicos, Séneca, Epicteto, Marco Aurelio y de los poetas, por cierto.

El hombre accederá – superada la ciencia, la filosofía, las religiones y quizá también las artes – al encuentro consigo mismo, a veces asistido por el poeta. Reconocerá aquello del “sólo sé que no sé nada” y se abocará a pensar bien y sentirse hasta el fondo.

Su secreto más profundo, que ya pudo entreverse en la anterior etapa, ahora será enfrentado a su deber ser. Después del saber quien soy debo apuntar a quién debo ser.

No era suficiente saber quien habitaba en mí yo oculto, oscuro, nocturno. Ahora llevado a la ley del sol, retirado de la caverna subterránea, ese resto que soy yo debo asumirlo y redimirlo en una vida correcta como pediría el sabio. El hombre será dueño de sí mismo.

El periplo ha sido cumplido. Era quizá la legítima y única obligación de la inteligencia.

"Es el alma un extraño en la Tierra."

Trakl.


miércoles, 22 de agosto de 2007

Las 6 preguntas a la Heuristica mas votadas

10 votos- ¿Que es la Heuristica?

9 votos - ¿Es posible alejar la experiencia personal a la hora de generar una idea?

6 votos - ¿Cuan conciente es el posicionamiento de una sujeto frente a un objeto?

6 votos - ¿Por qué es necesario/útil pensar?

6 votos - ¿Busca alguna verdad absoluta?

5 votos - ¿Es posible abstraerse de ser sujetos?

CAPITULO 1


DEFINICIONES

“Il n’y a pas de solution parce qu’il n’y a pas de problème”

Marcel Duchamp.

LA HEURÍSTICA

I.1.- Definiciones

La Heurística es una disciplina de contenido filosófico - lógico que desarrollaron los griegos.

El término – así escrito con H ó sin ella – es incuestionablemente griego; pero su historia – ontogenia y filogenia – dista bastante de ser clara y precisa.

Como en el fondo plantea una problemática de imaginación – razonamiento, fantasía - lógica, invención o novedad -reiteración o duplicación, bien pudo haber sido pensada entre caldeos o egipcios en disquisiciones mítico - empíricas para dar cimiento a sus cosmogonías –. De hecho lo propio podríamos o debiéramos suponer para la profunda hermenéutica que iniciaban los sabios y místicos en el extremo Oriente.

Pero de ésto no se pueden proponer más que suposiciones o hipótesis, las cuales por ahora, no pretenderíamos encarar.

Entre los griegos su presencia o aparición, sus referencias e incluso el término son también oscilantes, a veces muy imprecisos y erráticos.

Lo que sí podría afirmarse, con más fundamento, es que fue reivindicada preferentemente por los filósofos de orientación matemática y en especial geométrica.

Aquí pareciera definirse un lugar y un sentido más cabal.

Como opinión personal y tentativa nosotros propondríamos la suposición de que creció su vigencia con las últimas escuelas filosóficas de los epicúreos, estoicos y más aun de los escépticos hasta llegar a Séneca y Marco Aurelio.

De hecho su problemática – aunque bajo otros apelativos – debió tener vigencia y gran relevancia en ocasión de la irrupción del pensamiento judeo cristiano.

Verdad revelada y verdad experimental, no hay duda, caben plenamente dentro de la problemática de una Heurística en tanto dilema y grados del saber, fundamentos del mismo origen, sentido y relevancia de las verdades.

De todos modos el vocablo tiene una azarosa historia, cae en desuso, se esfuma, se oculta, desaparece. No pudo menos que estar implícito en las complejas y abstractas polémicas escolásticas, comenzando por la exégesis de San Agustín y de la Patrística.

De hecho reaparece – aunque tácitamente – en la hermenéutica profusa y notable de los grandiosos protorrenacentistas y humanistas italianos Petrarca, Valla, Ficino, Pico della Mirándola y Pomponazzi, los más relevantes.

Montaigne, Thomas Moro, Francis Bacon, como representantes del giro cientificísta son heurísticos de raza.

El mismo “Discurso del Método” importa una Heurística de fondo.

Después la Heurística parece quedar como patrimonio, otra vez, del pensamiento matemático - geométrico, el caso de Euler.

De Leibnitz se conserva un testimonio fidedigno cuando acuña la terminología del “Ars Inveniendi” que hace escuela y con lo cual posa los cimientos del pensamiento moderno y de los planteos metodológicos de la disciplina.

De allí en más el camino y la vocación lógico matemático – geométrica queda jalonado por nombres ilustres.

Pero lo que interesa apuntar y subrayar – por cuanto no es asumido ni aún reconocido – por la teoría filosófico epistemológica contemporánea es la presencia activa y determinante del enfoque heurístico en la cultura actual.

Cabe ahora retomar el inicio y regresar entonces a las asoleadas playas del mar Egeo, cuna de nuestra cultura y evocar la meditación de los sabios griegos.

Está muy claro que la epistemología no reconoce a la Heurística en absoluto. La ignora, ni sabe de su existencia y, por lo tanto, es incapaz de comprender la incidencia de ella como factor que hace al juego del conocimiento.

El término, comencemos por aquí.

El “Diccionario de la Real Academia Española” decimoctava edición, incluye el término y dice:

“Heurística (de eurisco euriskw ) hallar, inventar y Arte de inventar.

El “Diccionario de Filosofía” de Ferrater Mora – curiosamente – no da entrada al término (ni con H ni sin H), no obstante en alguna oportunidad usa la palabra en el sentido de invención y/o novedad – creación.

La “Enciclopedia Clarín” entre otras publicaciones de divulgación dice:

“Heurística: Arte de inventar, parte de la ciencia cuyo objeto es el descubrimiento de hechos por medio de hipótesis que estimulan la investigación. Especialmente en historia, búsqueda de documentos. En matemáticas, método cuyo objetivo es la resolución de problemas, al contrario de la algoritmia, mediante técnicas probabilísticas y no deterministas, criterios que van mejorando de forma sucesiva gracias a los nuevos datos disponibles. Se emplea para la construcción de programas de computadora referidos a los problemas en que existe una secuencia determinada que conduce a la solución correcta”.

El “Diccionario Latino – Español etimológico": de Raimundo de Miguel. Edic. 1914, no contiene el término Heurística; pero si menciona los términos de:

Heuresis: la invención

Heuretes: inventar

Ambos términos los ubica derivados del griego.

El tomo “Abregé du Dictionnaire Grec – Français” de M. A. Bailly, Hachette. 1901, trae la siguiente nomenclatura:

EUREMA eurema La invención, el invento, descubrimiento, expediente, remedio

contra, encuentro, imprevisto, hallazgo

(Es el término en EMA, que corresponde al área respectiva)

EURESIS euresis invención, descubrimiento

EURETES euretes invento, inventar

EURECA eureka yo encuentro, yo descubrí

EURISCO euriscw encontrar, reencuentro, hallar por azar, hallar buscando, descubrir,

imaginar, inventar

EURETICOS eureticos inventivo, encontrar reflexionando

EURETOS euretos aquello que se puede encontrar, reconocer examinando, reconocer a algo

o a alguien, juzgar, obtener un buen precio o resultado.

Este listado etimológico deja en claro que más que un término o un vocablo, nos enfrenta un área epistemológica relativamente amplia, de contornos no precisos y cuanto menos bastante plurisémica.

Podríamos intentar una sistemática:

Quedan claras las etapas o niveles de un quehacer desde lo casual, involuntario o azaroso hasta lo causal, reflexivo, con voluntad de búsqueda o de pregunta.

Queda claro también el grado de novedad entre un obtener y un imaginar, que podemos distender entre una acción reflexiva, metódica y un proceso de irrupción de fantasía, inconsciente, fantasmático mágico.

Todo esto pues, llama la atención y se proyecta con luz, energía y decisión sobre la tarea del diseñador, del artista, pero también del artesano, del técnico, del científico.

Tal multisemia denuncia un fuerte componente dialéctico, una sostenida apertura filosófica.

De ahora en adelante insistiremos y repetiremos la fórmula de la Heurística como “momento de invención, descubrimiento”

Hemos esbozado un recorrido rápido, histórico del tema, pero podemos presentar una relación más completa y ajustada.

Aquí podemos hacer dos enfoques paralelos:

a) hacer el listado tentativo de los aportes personales de aquellos hombres de genio que lograron “momentos de invención”, descubrimiento, de valor histórico.

b) hacer el listado heurístico de los acontecimientos político – sociales, técnico – culturales que marcaron “momentos de cambio”, transformación y que llamamos en general “saltos categoriales”

Quedan pues señalados los mecanismos histórico - heurísticos.