"¿hay algo nuevo que se pueda decir:
he aquí que ésto es nuevo?"
Eclesiastés 1. 10
Una primera pregunta se impone.
¿La Facultad, en su actitud didáctica, debe acomodarse a los modos del mercado o debe constituir- imaginar propuestas propias, autónomas y saludables enraizadas en verdades y realidades históricas aún cuando ellas conduzcan a actitudes contestatarias?
¿Debe formarse un diseñador hábil y capaz de acomodarse a las circunstancias de la oferta- demanda? ¿Deben, en ese sentido, enseñarse los trucos y o mimetizar los modos que anualmente nos llegan del norte?
¿Puede la enseñanza del diseño basarse o conformarse con el plagio consciente o inconsciente del material de las lujosas publicaciones foráneas? ¿Pueden aceptarse, sin más y sumisamente, los gustos y veleidades de un comitente deformado en su personalidad, debe competirse en los términos de la neurótica búsqueda de crecientes porcentajes de novedad? Y, ¿vale o sirve o basta la novedad por la novedad misma?
¿Esta problemática se plantea del mismo modo o nivel en el proyecto de una vivienda y en el diseño de una corbata o de un zapato?
Los modos del mercado han demostrado su radical obsolescencia o, mejor digamos, su innata morbosidad.
Su artificiosidad, su inconfesada voluntad de impactar y agredir, su dependencia de factores extraños, su incapacidad de garantizar una estabilidad emocional o su culposa connivencia en provocar artificialmente la inestabilidad para lucrar con ella; su manifiesto desconocimiento o negación de todo lo que podría consolidar el signo de lo auténtico, propio, nacional y democrático, todo lo cual desemboca inevitablemente en el desarraigo, la fragmentación, la marginación…
El diseñador es educado en el manejo de tics oportunos que hacen las veces de fórmulas pero que delatan obediencias debidas, intereses meramente de mercado y, en definitiva claudicaciones, vaciamientos y frustraciones.
¡La novedad vende! Y así se destruye toda labor seria, consciente, independiente, modesta pero severa y se liquida la maduración de las personalidades o individualidades.
El diagnóstico ya fué cumplido por los frankfurtianos de las primeras décadas del siglo, siguiendo antecedentes, presunciones y profecías de Spengler, Simmel y otros. No agregamos nada nuevo, lo sabemos, sin embargo sabemos también que debe ser repetido una vez y otra vez el mensaje de advertencia.
Debemos pues suponer que se impone tomar conciencia y, en caso necesario, cumplir un giro de ciento ochenta grados.
Incumbe al diseño como operación, en su metodología y sentido y a la didáctica.
Aún aceptando las evidentes diferencias entre el diseño de una obra de arquitectura, el de una cuchara, una silla, un afiche o una película de cine… y que exigen consideraciones que ahora no es el caso hacer… es evidente que un diseño - como apertura de proyecto, como acto de decisión, como coherencia de heurística implícita- exige la sustentación en una lógica, una metodología, un sistema, una teoría.
Y, lo fundamental, hoy en día y a la altura y complejidad del presente, es tener plena conciencia que las negaciones u oposiciones por sí no llevan a nada y que es imprescindible aceptar bivalencias, multisemias, polaridades dialécticas para comprender y asumir lo inesperado, lo confuso y difuso, la turbulencia, el capricho, la improvisación, el cambio, la versatilidad, la absoluta libertad.
Dentro de esa escena de caótica movilidad, a velocidades inauditas, inconcebibles para otras épocas, debemos trabajar, comprender y aprender y enseñar si posible.
La Academia fué rígida pero tenía su modelo y éste actuaba como reaseguro contra veleidades.
El Funcionalismo también fue rígido y también tuvo su modelo para aventar modas y veleidades.
La Academia y el Funcionalismo hicieron escuela.
En cuanto a nuestra situación –en un tiempo de perpetua crisis, en el extremo del mundo y sin lapsos de paciencia ni sustentos históricos ni fundamentos propios- nuestra situación nos obliga a trabajar y pensar y resolver sobre la marcha.
El Postmodernismo que se nos endilga, sin mucho recaudo, supone o supondría haber transitado cabalmente y haber superado el modernismo.
¿Pero, lo hemos transitado y superado, efectivamente?
¿O es acaso otro momento de la moda que se nos quiere exigir?
¿Cómo hacer, entonces, para exponer una didáctica más o menos sustentable y razonable que aclare las mentes en vez de crispar con estridencias?
Siempre –casi por definición y arraigo cultural- la didáctica se basa en un sello de experiencia.
Desde siempre –por lo menos en los territorios del arte- el peso de una experiencia artesanal fué el vector que sostuvo a la didáctica. Se enseñaba según se había hecho y o se hacía y según una tradición.
Pero, en el presente, esta experiencia o es casi imposible o es totalmente insuficiente o es decididamente inoportuna.
La velocidad de cambio atenta desde los cimientos y todo discurso es ya viejo cuando se terminó de redactar.
El problema es mucho más serio de lo que aún podemos imaginarlo cuando del territorio del diseño se pasa directamente a los niveles del pensamiento sin más.
Los programas de estudio, de investigación, los mismo planteos temáticos tienen una vida útil mínima, muy cerca de lo instantáneo.
Es natural entonces que se expanda una profunda desconfianza a la teoría, en tanto supone una fundamentación con perspectiva.
A pesar de todos los aportes negativos o criterios expuestos más arriba queda en claro, en definitiva, la necesidad del método y la teoría en la didáctica.
Un planteo al día de la didáctica actual en nuestra Facultad debiera comenzar por depurar y precisar la terminología a usar.
Esto no es, como podría parecer, un tema menor.
En el área del diseño visual la terminología técnica o más o menos técnica, la terminología de moda o conyuntural más los repertorios que desarrollan grupos o individuos diseñadores puede muy bien rondar los doscientos vocablos específicos. En esos repertorios hay, por lo general, una total arbitrariedad, oscuridad, confusión y superposiciones y utilización caprichosa.
Este es un tema que debiera exigirse la Facultad a sí misma. Cada cátedra al comienzo de su curso debiera exponer su vocabulario técnico y explicitar alcances o hermenéuticas.
El tema del lenguaje técnico –idiolecto técnico- está totalmente obviado en la didáctica nuestra y esto es muy grave en tanto genera no sólo confusión si no también habilita al desarrollo de mitos y mitomanías que pretenden auras de sacralidad.
Una buena didáctica del diseño visual casi debiera cumplirse con material visual solamente más que con palabras.
La teoría –con la palabra- apostaría culminar la dialéctica crítica para cumplir un balance final.
La Heurística tal como la plantearíamos hoy en la F.A.D.U.
1- La relación Sujeto - Objeto y posicionamiento y preeminencia del primero.
En principio la Heurística cabalmente inserta en esta primacía del Sujeto, no tendría preocupación objetual; aún cuando recuperaría el tema de la Técnica en, su sentido de “momento” del hombre (homo faber) Ver capítulo IX.
2- La Escuela de Frankfurt y su actitud crítica ante la dialéctica ciencia- arte.
3- La dialéctica o triléctica fundamental de la Universidad como
(a) constructora de conocimiento- investigación;
(b) desarrollo de enseñanza- trasvasamiento y definición de cultura;
(c) desarrollo de una intensa dinámica cultural dentro de la sociedad presente.
4- La teoría de los Modos del Pensar. Especial estudio de la polaridad pensamiento abstracto versus pensamiento concreto poético.
5- La desconstrucción metodológica del par nóema- nóesis.
6- Visión de conjunto y análisis particularizado de los grandes modelos del pensar contemporáneo. Del Positivismo al Postmodernismo y su ubicación en Latinoamérica.
Desde los sistemas de la primera instancia hasta 1945; Fenomenología, Psicoanálisis, Estructuralismo, Psicología de la Gestalt y Psicología Genética, Teoría de los Sistemas, Semiótica, etc. Hasta la Hermenéutica, la Heurística, la Teoría de los Modelos, el Psicoanálisis de Lacan. La obra de Morin, Castoriadis, Vattimo, Deleuze, etc.
7- La “Filosofía de los Formas Simbólicas” de Ernst Cassirer como introducción al tema de la Morfología, la Sintaxis y la Semántica- Semiótica.
8- El tema de las Matemáticas como aproximación especulativa al mundo de la realidad y de la idealidad y en su oposición a la tendencia al “cálculo”.
9- El tema de la Técnica; el objeto de la técnica.
10- El esquema tentativo para una reestructuración de la didáctica- investigación en la FADU.
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